Nació en Vicuña (Chile) el 7 de abril de 1889, con el nombre de Lucila de María del Perpetuo Socorro Godoy Alcayata. Era hija de la modista Petronila Alcayaga, y del preceptor Juan Gerónimo Godoy, quien abandonó a su familia cuando su hija tenía apenas tres años.
Lucila mostró gran vocación por la docencia. En 1904 obtuvo el cargo de profesora ayudante de la Escuela de la Compañía Baja. En 1908 se desempeñó como maestra en la ciudad de Cantera, y luego, en los Cerillos. En 1910 logró el título de Profesora de Primaria, otorgado por el Instituto Pedagógico de la Universidad de Chile.Visitó México en el rol de educadora, y cooperó en la reforma educacional con José Vasconcelos. Estudió, en sus viajes a Estados Unidos y Europa, las escuelas y métodos educativos de esos lugares.
Entre 1933 y 1953 fue Cónsul de su país en varias ciudades, como por ejemplo, Madrid, Lisboa y Los Ángeles.
Su poesía puede calificarse como modernista, siendo mística, emotiva y centrada en temas cotidianos. Fue traducida a varios idiomas, y muchos escritores latinoamericanos, como Pablo Neruda y Octavio Paz, sintieron su influencia.
El cáncer puso fin a su vida, el 10 de enero de 1957, en Nueva York.
OBRAS 
Se destacan entre sus obras: “Sonetos a la muerte” (1914), “Desolación” (1922), “Lecturas para mujeres” (1923), “Ternura” (1924), “Nubes blancas y Breve descripción de Chile” (1934). Dedicado a su madre, que había fallecido en 1929, escribió “Tala”, en 1938. Le siguen “Antología” (1941), “Lagar”, obra que escribe en 1954, inspirada en muchos poemas por los horrores de Segunda Guerra Mundial, “Recados contando a Chile” (1957), y “Poema de Chile” (1967), editado luego de su muerte.
El 12 de diciembre de 1914, recibió el Primer Premio en el Concurso Nacional de Literatura “Juegos Florales” en Santiago, por “Sonetos de la Muerte”, que tratan del suicidio de Rogelio Ureta, de quien estaba profundamente enamorada. Fue en este concurso donde comenzó a utilizar el seudónimo de Gabriela Mistral, en homenaje a los poetas Gabriele D’Annunzio y Frédéric Mistral.
El 10 de diciembre de 1945 se convirtió en la primera latinoamericana en recibir el Primer Premio Nobel de Literatura, de manos del Rey Gustavo V, de Suecia.
El Doctorado Honoris Causa del Mills Collage of Oakland, California, le fue concedido en 1947, y en 1951, recibió el Premio Nacional de Literatura.
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EL ÁNGEL GUARDIAN

Es verdad, no es un cuento;
hay un Angel Guardián
que te toma y te lleva como el viento
y con los niños va por donde van.
Tiene cabellos suaves
que van en la venteada,
ojos dulces y graves
que te sosiegan con una mirada
y matan miedos dando claridad.
(No es un cuento, es verdad.)
El tiene cuerpo, manos y pies de alas
y las seis alas vuelan o resbalan,
las seis te llevan de su aire batido
y lo mismo te llevan de dormido.
Hace más dulce la pulpa madura
que entre tus labios golosos estruja;
rompe a la nuez su taimada envoltura
y es quien te libra de gnomos y brujas.
Es quien te ayuda a que cortes las rosas,
que están sentadas en trampas de espinas,
el que te pasa las aguas mañosas
y el que te sube las cuestas más pinas.
BESOS
Así de ardiente, así de vehemente,
diamante en su pasión transfigurado.
Amarte a ti, universo deseado.
besos que pronuncian por si solos
la sentencia de amor condenatoria,
hay besos que se dan con la mirada
hay besos que se dan con la memoria.
Hay besos silenciosos, besos nobles
hay besos enigmáticos, sinceros
hay besos que se dan solo las almas
hay besos por prohibidos, verdaderos.
Hay besos que calcinan y que hieren,
hay besos que arrebatan los sentidos,
hay besos misteriosos que han dejado
mil sueños errantes y perdidos.
Hay besos problemáticos que encierran
una clave que nadie a descifrado,
hay besos que engendran la tragedia
cuantas rosas en broche han deshojado.
Hay besos perfumados, besos tibios
que palpitan en íntimos anhelos,
hay besos que en los labios dejan huellas
como un campo de sol entre dos hielos.
Hay besos que parecen azucenas
por sublimes, ingenuos y por puros,
hay besos traicioneros y cobardes,
hay besos maldecidos y perjuros.
Judas besa a Jesús y deja impresa
en su rostro de Dios, la felonía,
mientras la Magdalena con sus besos
fortifica piadosa su agonía.
Desde entonces en los besos palpita
el amor, la traición y los dolores,
en las bodas humanas se parecen
a la brisa que juega con las flores.
Hay besos que producen desvaríos
de amorosa pasión ardiente y loca,
tú los conoces bien son besos míos
inventados por mí, para tu boca.
Besos de llama que en rastro impreso
llevan los surcos de un amor vedado,
besos de tempestad, salvajes besos
que solo nuestros labios han probado.
¿Te acuerdas del primero... ? indefinible;
cubrió tu faz de cárdenos sonrojos
y en los espasmos de emoción terrible,
llenáronse de lágrimas tus ojos.
Te acuerdas que una tarde en loco exceso
te vi celoso imaginando agravios.
te suspendí en mis brazos... vibró un beso,
y que viste después...? Sangre en mis labios.
Yo te enseñe a besar: los besos fríos
son de impasible corazón de roca,
yo te enseñé a besar con besos míos
inventados por mí, para tu boca.
DE SONETOS DE LA MUERTE

De nicho helado en que los hombres te pusieron
te bajaré a la tierra humilde y soleada.
Que de dormir en ella los hombres no supieron,
y que hermoso de soñar sobre la misma almohada.
Te acostaré en la tierra soleada con una
dulcembre de madre para el hijo dormido,
Luego iré espolvoreando tierra y polvo de rosas,
y en la azulada y leve polvereda de luna,
los despojos livianos irán quedando presos.
Me alejaré cantando mis venganzas hermosas,
porque a ese hondor recóndito la mano de ninguna
bajará a disputarme tu puñado de huesos!
ALGUNOS OTROS LOS PODRAS ENCONTRAR:
http://www.poema-de-amor.com.ar/poemas-de.php?autor=275
